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El desnudo de Emma Thompson  o ¿por qué lo llaman amor cuando quieren decir sexo?  

El desnudo integral que ejecuta Emma Thompson en la película Buena suerte Leo Grande es mucho más que mostrar la diversidad de cuerpos en el cine, se trata de reivindicar el disfrute del sexo sin límite de edad o de género. Desvestir al sexo de esas pátinas de culpabilidad, vergüenza, estereotipos masacradores o discriminatorios, donde el sector más perjudicado, de todo lo dicho anteriormente, ha sido y sigue siendo el género femenino con menopausia.

Y es que ya resulta agobiante, casi un acoso, la obsesión que tienen los creadores de opinión (cine, literatura, política, sociólogos, etc,) por colgarnos cuasi exclusivamente al género femenino el problema de que no aceptamos nuestro cuerpo ya sea por exceso de kilos o de años, y no, no es así, no somos las únicas en preocuparnos por nuestro físico, de otro modo más del 30% de usuarios de salones de belleza para depilarse pantorrillas y pechito no serían del género masculino.

Austria, sello con la pintura de Kolomon Moser ‘Los Amantes’, 2016

Afortunadamente, tenemos cine y cineastas a los que les inquieta este tema, el sexo, y a mi particular entender tenemos una preciosa película, ‘precursora’, de Buena suerte Leo Grande, que se titula ¿Por qué lo llaman amor cuando quieren decir sexo?’ protagonizada por nuestra añorada Verónica Forqué y por el siempre estupendo Jorge Sanz.

Socialmente aceptado se identifica el ‘¿Quiere sexo?’  con ‘¡Querrá decir quiero amor!’, porque normalmente el ‘enamoramiento’ en la mujer está acotado a su época fértil, es decir mientras tiene la regla y posibilidades de quedarse embazada. En cambio, al hombre se le alarga más el periodo de ‘enamoramiento’, es más , se justifica que teniendo más de 65 años quiera procrear porque o no tuvo hijos en su matrimonio anterior porque no quería atarse, o porque ahora se encuentra más maduro para criar.

Y sucede que mientras se inventó la pastillita azul porque ni la física ni el declive hormonal ayudaban al género masculino en sus tareas amatorias, a las mujeres no se les prestó ninguna atención, si acaso algún gel, un artículo que reforzaba silenciosamente aquello de ‘las maduritas están secas además de frígidas’, porque ya se sabía que ellas no necesitan de ningún viagra tuvieran la edad que tuvieran. Pero aun así y todo no resulta aceptable socialmente y culturalmente la actividad  ‘amorosa’ de ellas a partir de cierta edad, bueno ni eso ni que sigan cantando solo hay que leer las noticias de este verano sobre  se refieren la vieja Madonna y el jovenzuelo de  79 añazos  Mick Jagger.

Tristán e Isolda by John William Waterhouse,1893

De este modo, repetimos el enunciado, el desnudo integral de Emma Thompson no solo evidencia el sentirnos a gusto con nuestros cuerpos más allá del 90-60-90, sino que también reivindica el disfrute voluntario del sexo de cualquier mujer tenga la edad que tenga, y con quién le dé la gana (contando con el consentimiento de la otra persona ¡Claro está!)

Tere Velázquez y Julio Alemán en Me ha gustado un hombre / pic by Tania Victoria,1965

¡Ah! y una petición al género femenino periodista: cuando tengan que escribir sobre algo de temática similar por favor distánciense de sus compañeros, para dar una visión más creativa a todo esto, de otro modo solo perpetuarán el estereotipo de que la mujer necesita que el cine muestre este tipo de desnudos para no avergonzarse de su cuerpo, que también, pero esta película va un poco más allá, así que miren, por favor, un poco hacia el horizonte.

Montserrat Gascó Alcoberro

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