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FESTIVALES: DE LA INDEPENDENCIA AL “MUSITURISMO”

El paradigma de todos los festivales del país es el FIB y su andadura es también una réplica de lo que viene pasando con la música a través de estas exposiciones conjuntas. Del afán grupal de organizadores para diferenciarse y con presupuestos bastante limitados al merchandising brutal donde todo se vende.

Es el signo de estos tiempos donde el capitalismo y el mercado lo degluten todo. Si embargo, aún subsisten o nacen algunos festivales que escapan de alguna manera a esta voracidad y que reúnen a seguidores que buscan otras posibilidades para su oído. En todo caso, en nuestro país se producen unos 850 eventos de música en vivo al año y se generan uno beneficios de unos 400 millones de euros si atendemos a los datos que ofrece algún portal estadístico internacional.

SAN SAN 2022 /pic by @javierbragado

Los festivales nacieron a la par de lo que se dio en llamar el “indie”, que las malas lenguas achacan a The Strokes a principios de este siglo con su álbum Is it this en Estados Unidos y con The Libertines en Reino Unido. En España se sitúan en el eje independiente El niño gusano, o El inquilino comunista. Luego se van sumando en los otros dos países Franz Ferdinand o The Fratellis y The Black Keys, Interpol o The Killers.

Dejando aparte nombres tan emblemáticos de la escena actual, lo cierto es que ese espíritu propiamente “indie” se ha diluido hace tiempo. Y esto es porque lo independiente nació como una música moderna y una estética personal que rompía con el britpop o el pospunk. Eran jóvenes que entendían la realidad de una manera intelectual y que se erigían en especiales y minoritarios.

Pero ahora esa etiqueta ha desaparecido, puede quedar algún reducto, pero lo “indie” ahora se ha transformado en lo “mainstream” un monstruo gigantesco que reúne a cientos de miles de personas en los conciertos y en las escuchas de plataformas. La idea primigenia ha desaparecido.

DELESTE 2022/pic by @mga

Pero no podemos dejar de nombrar a los arriesgados, a los que iniciaron mucho de la nada, un “protofestival”. Fue una idea para reunir a varios grupos extranjeros y nacionales en un solo escenario en una jornada y fue en Valencia a finales de los años 80. Jorge Albi era el locutor de Radio Color que celebraba anualmente la fiesta de su programa La Conjura de las Danzas.

Las cuatro ediciones tuvieron lugar en la mítica sala Arena (posteriormente conocida como Garaje y se seleccionó un cartel inimaginable para las ataduras, compromisos y presupuestos de hoy en día: Happy Mondays, James, The Stone Roses, o The Mock Turtles junto a bandas españolas como Los Romeos o Los Proscritos. ¡Todo un lujo! Nos arrodillamos y hacemos una genuflexión por los que estuvieron.

El FIB, LA MADRE DE TODOS LOS FESTIVALES

Después de la prehistoria, si hay un evento que ha vivido todos los vaivenes de la música, ese ha sido el FIB (Benicàssim). Este año celebra su 25 edición, si en 1995 comenzó con la asistencia de 8.000 personas, en los últimos años estas cifras se han multiplicado hasta llegar a unas 150.000 en sus cuatro jornadas.

Algunos adeptos vieron ese nacimiento del FIB y recuerdan que la organización editaba una revista diaria con el nombre de “Fiber” donde daban cabida a los bolos del día anterior con entrevistas, fotos, crítica, etc. La publicación era gratuita y daba para intercambiar opiniones y comentarios entre los correligionarios. Ahora todo ha cambiado tanto que algunos primigenios “fibers” han claudicado después de que la organización cobre hasta por un plano informativo para conocer la hora y escenario de cada concierto.

El propio Joan Vich, booker del FIB lo cuenta en su libro recién editado “Aquí vivía yo. Una crónica emocional de mis 25 años en el FIB”. Vich recuerda las intenciones de montar un festival alternativo minoritario y la venta que se realiza hoy en día de las entradas a un público en su mayor parte es extranjero porque de otra manera el festival no hubiera sobrevivido ya que no hay suficiente público nacional para tanta oferta.

Según otras fuentes, alrededor de un 47% de las mismas se vendió a Reino Unido, un goloso paquete turístico que no tiene mucho que ver con los fieles seguidores del FIB y que es marca de la casa de otros eventos similares.

SAN SAN 2022/pic by ©AinhoaLaucirica

A ello se une la competencia que los certámenes hacen al circuito de salas. Según declaraciones de Vich a la revista ¡Mússica! “los festivales han obstaculizado el circuito de salas y provocado escasez de giras”. Esto ocurre porque los festivales piden una exclusividad a los artistas que es de hasta un año.

Hay otro festival que se abre hueco en la propia localidad de Benicàssim, se trata del SanSan. Con muy pocas ediciones a sus espaldas, la última el pasado mes de abril, el evento se consolida como un encuentro más minoritario al lado del grandioso y ya turístico FIB. En sus cabezas de cartel combina grupos mayoritarios con pequeñas formaciones españolas, por ejemplo, Crystal Fighters con Shego.

SAN SAN 2022/pic by @javierbragado

Desde su organización no nos quieren dar cifras, pero el aforo en el recinto de festivales es de 15.000 personas, siendo el SanSan el único nacional que se celebra en este lugar donde también se ubica el FIB. Un nuevo festival donde muchos depositan sus esperanzas después de que el veterano FIB alcance una britanización que muchos sitúan en un 70%.

VANESSA SALVADOR, GESTORA Y MUJER ORQUESTA

Difícil para Vanessa Salvador definirse en cargo: loca de la música, mujer orquesta, gestora, un poco de todo. Pone el corazón en el Deleste, el Visor Fest y el Nusa. “Soy una loca de la música desde muy pequeña, planificaba mis vacaciones según las giras de las bandas que me gustaban”, dice.

Vanessa Salvador /pic by @antoniomadrid

DELESTE 2022/pic by @mga

Vanessa (Vane para todo el mundo) nos habla del perfil de cada uno de los festivales que domina. Deleste Festival, celebrado hace unos días está de aniversario, “se construyó como un festival urbano y de Valencia para Valencia, poniendo el foco en artistas emergentes. Es un target de público entre 25-45 (antes menos, pero se nos hacen mayores jaja) y con un marcado carácter familiar. El Visor Fest celebró su primera edición en Benidorm y tras dos años pandémicos y un año de Dana, en 2022 estamos en Murcia. Aquí el target de edad es de 40 en adelante, ya que es un festival boutique de aforo pequeño (menos de 5000) de bandas de los 80 y 90 que todavía tienen un discurso actual. En este se prima la duración, calidad de sonido y formato sala (un festival de los de antes)”.

Para ella la joya de la corona es el Nusa, simplemente por ser un proyecto primigenio donde se dará relevancia a las mujeres, tan apartadas y con papeles secundarios en los festivales generalistas y en un mundo, el de la música, fundamentalmente heteronormativo. “Es un proyecto que va cogiendo forma, se realizó una presentación el año pasado en La Rambleta con Maika Makovski y esperamos poder materializar el sueño este año. Es un festival para celebrar el talento femenino, con la música como hilo conductor. El perfil es un misterio, pero estará entre los 25-45. Como en todo proyecto pequeño no prima el interés global si no el artístico y por ello está resultando difícil encontrar ayuda”.

En cuanto a la evolución de los festivales, Vanessa admite que “vivimos en un mundo fast food y todo se consume rápido y está masificado”. Pero no por ello quiere criticar a ningún festival “porque creo que con todo lo que ha pasado deberíamos estar más unidos que nunca, pero sí que la tendencia es a eso….al fast food que por otra parte es lo que demanda el público. Las viejas “indies”, rockeras se hacen mayores y las nuevas generaciones buscan en un festival una experiencia distinta”.

by @LOW FESTIVAL

– ¿Los festivales pueden ser hoy en día un producto honesto? La mayoría -salvo excepciones- parecen ya un producto, en donde se repiten los mismos grupos, puro negocio con merchandising, monopolio en el interior de los eventos, etc.

Aquí viene un poco al hilo de lo hablado antes, si quieres sobrevivir, al final tienes que dejarte arrastrar por la marea de la tendencia, pero también es cierto que ahora das una patada y salen 398 festivales, de ellos muchos siguen esa onda de negocio, negocio, negocio. Los tres festivales dónde colaboro intentan mantener esa esencia con formatos pequeños, bandas que no se repitan en festivales, cuidar la calidad del sonido, sin front stage, sin zonas vip. Son para gente que quiere disfrutar, vivir y descubrir la música.

-¿Hay alguna libertad para contratar a algún grupo pequeño o todo va en paquetes musicales con ciertos grupos que van a unidos a otros obligatoriamente en la contratación?

– En nuestro caso, lo hacemos. Una cosa es que no interese o no se arriesgue y otra que te obliguen.  Es cuestión de arriesgarse.

DELESTE, NUSA Y VISOR FEST

Estos tres eventos son a los que se dedica Vanessa Salvador en cuerpo y alma, y los califica de “pura devoción”, un giro entre muchos eventos generalistas. El Deleste se celebró hace algunos días en Valencia y los empresarios se han abierto a otros lugares. El equipo fundador quiere abarcar otros ámbitos e I-radia ha entrado a formar parte de Deleste. Una ampliación interesante porque I-radia aglutina la escena cultural e impulsa a Esférica Rioja Alavesa y Ribeira Sacra bajo la marca Festivales por un territorio. Intentan impulsar un nuevo formato, buscando público de calidad y una nueva relación con el territorio.

En el Nusa está implicada de lleno Vanessa Salvador. Se trata de un festival organizado para promocionar y dar visibilidad a la música de mujeres y a otras expresiones artísticas. La intención en firme es celebrar la primera edición el próximo otoño bajo la premisa de difundir tanto a los grupos del pasado como a los que ahora van llegando.

Y el Visor Fest, que se celebró en Benidorm y ahora pasa a Murcia, un festival delicatessen que reunirá en su tercera edición grupos de rock, pop y electrónica nacidos en los 80/90 pero que han evolucionado y tienen discurso musical en la actualidad. Es el caso del cabeza de cartel, el grupo Mudhoney, que influyeron en la música de Nirvana y que se expresan bajo una música auténtica.

En nuestro entorno cercano no podemos olvidar al Low Festival de Benidorm que vuelve después de dos años de parón con carteles que encabezan Metronomy, Editors y Primal Scream.

by @LOW FESTIVAL

Con un tono totalmente diferente el Iberia Festival, también en Benidorm y con carteles para nostálgicos de la escena española de los 80′. Celebran en octubre su décimo aniversario y traen a Loquillo, Ilegales y Tahúres Zurdos.

LOS FESTIVALES EN CIFRAS

Unos 850 festivales y eventos musicales se celebran en nuestro país anualmente y es Cataluña la región con mayor volumen, con casi 180. La Islas Baleares producen una oferta más pequeña y singular, con el Mallorca Live Festival en cabeza -para multitudes- o el Rock in Palma ya dentro de géneros de metal.

Según el portal estadístico Statista los 15 mejores festivales para el público en el año prepandemia fueron Primavera Sound (Barcelona); Viña Rock (Villarrobledo); Starlite (Marbella) y Arenal Sound (Burriana); Sónar (Barcelona) con música electrónica y experimental y ligado al arte desde  sus inicios con la implicación del CCCB y el MACBA; BBK Live (Bilbao); FIB (Benicassim); Cabo de Plata (Barbate); DCODE (Madrid); Weekend Beach Festival (Torre del Mar); Dreambeach (con música electrónica desde Cuevas de Almanzora); Low Festival (Benidorm); y Crüilla (Barcelona).

El festival que cuenta con más asistentes es el Medusa Sunbeach, en la playa de Cullera dirigido a jóvenes seguidores de electrónica y que en la última edición concentró a 300.000 personas en sus cinco jornadas, según la organización. Le sigue en número el Primavera Sound al que acudieron 220.00 personas.

DELESTE 2022 / by @susanagodoy

Algunas cifras en cuanto al impacto económico cifran que el Mad Cool Festival generó unos 60 millones de euros en 2018 o los 24,3 millones de euros que generó el BBK Live. En la estadística se incluye además del pago de entradas, el alojamiento o las consumiciones. En este sentido las estadísticas reflejan que el 15% de los participantes españoles dedica entre 200/300 euros a los citados gastos.

LA MÚSICA COMO PRODUCTO TURÍSTICO

Los diferentes organismos turísticos hace tiempo que han conectado estos festivales a la oferta turística ya que es un segmento que aporta muchos beneficios y es un complemento para el turista que busca algo más que sol y playa. De hecho, la Agencia Valenciana de Turismo ya ha registrado una marca de festivales propia denominada Mediterranew Musix a la que se han adherido 130 festivales. Y a su vez incluye submarcas especializadas en eventos masificados, otros más selectos o de corte internacional.

Paralelamente, los eventos se concentran en pocas manos dando lugar a poca variación en los carteles que repiten en los mismos territorios para dar rentabilidad a los bolos. Según Vanessa Salvador “los festivales están siendo absorbidos por las grandes marcas; los pequeños intentamos subsistir con lo que nos gusta y nos vamos reinventando con eventos como el Visor Fest”. Pero avisa que debería primar la unión porque existen contraprogramaciones y se solapan conciertos porque la cantidad de festivales se ha disparado.

DELESTE 2022 / pic by @mariacarbonell

Según dice Vanessa Salvador “uno de los grandes colosos es Music Republic que adquirió el FIB. Si los conciertos son el negocio musical, las primera benefactoras son las grandes empresas, con una estrategia de expansión internacional que pasa por adquirir a las medianas organizadoras de conciertos de cada país. En este mundo artístico también todo se mueve por dinero.

FRANCESC COLOMER: INTERNACIONALIZAR LA ESCENA

Precisamente el secretario autonómico de Turismo de la Generalitat Valenciana, Francesc Colomer, fue alcalde de Benicássim y estuvo en los inicios del FIB. Ahora desde la oficialidad de su cargo defiende los festivales como “motor de turismo, economía y empleo”, subraya a El Turista Digital. Para Colomer “la

música es un producto turístico que forma parte de nuestra identidad y de nuestra mejor versión como territorio turístico, además de ser un elemento turístico de primer orden”, según la Ley de Turismo.

El secretario autonómico recuerda que durante la pandemia los festivales fueron beneficiarios de ayudas para contribuir a la resistencia del sector con un total de 4,3 millones de euros en el trienio 2020-2022.

Para el titular de Turismo “una ayuda necesaria para que los festivales sigan siendo una ventana al mundo y una propuesta de internacionalización de la Comunitat Valenciana”. E incide en que “desde la Generalitat llevamos tiempo percibiendo que los festivales no se pueden descolgar de la transformación tecnológica, de la inteligencia artificial y de la gestión de los datos para la vivencia del turista, en términos de sostenibilidad, accesibilidad o seguridad”. Turismo ha puesto, con este fin, a disposición de los promotores de festivales un nuevo manual denominado “Festivales inteligentes” para impulsar la digitalización y la sostenibilidad de estos eventos.

MARCOS ORTUÑO, CONSEJERO DE CULTURA DE LA REGIÓN DE MURCIA: DESESTACIONALIZAR Y AYUDAS A EVENTOS SINGULARES

Desde el Gobierno de la Región de Murcia también tienen claro seguir con este camino que reúne el binomio de dinamización de eventos musicales e impulso de una nueva experiencia en la promoción. Cuentan ya con cerca de 40 eventos musicales en directo de los que más de la mitad corresponden a festivales “indies”, flamencos o urbanos. En 2019, el número de asistentes fue de más de 210.000 personas, lo que repercutió en el número de pernoctaciones, que ascendió a 420.000, con unos ingresos totales de 24,4 millones de euros, según fuentes del Instituto de las Industrias Culturales y Artes de la Región de Murcia (ICA).

pic by @rafagalan

El consejero de Presidencia, Turismo, Cultura y Deportes, Marcos Ortuño, en declaraciones a El Turista Digital, sostiene que “la Región de Murcia ha convertido la música en vivo en un recurso cultural y turístico capaz de ofrecer una experiencia única y de calidad al visitante. Es un producto en auge y muy competitivo que desestacionaliza, internacionaliza y dinamiza la ocupación de alojamiento en todas sus modalidades, impulsa la economía local y el empleo, así como a servicios de agencias de viajes”.

pic by @rafagalan

El consejero recuerda que siete promotores privados de ocho festivales han recibido 700.000 euros, unas subvenciones que, resalta, volverán este 2022. El ICA ha apoyado a 30 festivales con 306.000 euros y ha promovido subvenciones de un millón de euros para cinco festivales de formato exclusivo como son el Festival de Flamenco Lo Ferro, Jazz de San Javier, Teatro, Música y Danza de San Javier, La Mar de Músicas y Jazz de Cartagena.

Próximo capítulo: edición y comercialización de la música en tiempos digitales

Amaya Marín Mendizábal