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MUSEOS: ROMPER LAS LÍNEAS DEL PENSAMIENTO ÚNICO (II)

Los espacios museísticos comenzaron a proliferar hace unos años. Pero más bien responden a necesidades políticas que a convertir al visitante en un espectador responsable y crítico. Algunos museos lo intentan y siguen esa trayectoria aunque nunca fue bueno encerrar el arte entre paredes porque el arte es algo más de lo que comprende un habitáculo

El irreverente cineasta John Waters puso el dedo en la llaga hace casi 50 años con su film trash (basura) Female trouble. La inconmesurable Divine realiza en la secuencia una performance horripilante mientras el público aplaude. De repente la estrella fetiche de Waters pregunta al  público: “¿quién quiere morir por el arte? , un individuo se levanta y dice “yo” a lo que la desaforada Divine le responde con un tiro. La escena continua con los disparos al resto de espectadores. Y esta transgresión de Waters -profesor también de Cine y subcultura en la European Graduate School- ya no es metáforica, es algo que sale de las tripas de manera desgarradora.

Este punto de partida me parece honesto para seguir informando de varios centros museísticos que siguen una línea rompedora aunque Waters sea un espíritu libre que adelanta en décadas a todo lo que iba a venir después sobre el tratamiento de los espectadores o el bagaje cultural-incultural de los mismos.

Es obvio que las salas dependen de los fondos de alguna institución política pero dentro de estos marcados cánones hemos visto interesantes propuestas en museos del área mediterránea. Sus muestras y contenidos para el público abren una pequeña puerta con herramientas para los que se inician o quieren completar sus ideas desde la crítica y el cuestionamiento, como no puede ser de otra manera.

MUSEO DE ARTE MODERNO DE LA DIPUTACIÓN DE TARRAGONA (MAMT)

Si una de las cartas de presentación de un museo es su dirección, en este caso no puede ser más accesible. Manel Margalef Arce, artista contemporáneo, dirige el MAMT desde hace dos años, en pleno período “convulso” por la Covid. A pesar de ello subraya que han sobrevivido quizás gracias en parte a que son un número reducido de trabajadores, 10 en total. A esta circunstancia se añade que cuentan con un presupuesto aceptable que crece. “En los últimos tiempos hemos tenido un plus con el interés de los gobiernos hacia la cultura porque era un modo de escapar a la angustia generada por la pandemia”, argumenta Margalef.

Desde 2019  y a través de la Xarxa de Museus de la Generalitat de Catalunya, participan en la propuesta de adquisiciones para la colección nacional de arte y la colección nacional de fotografía. Margalef incide en que“nuestro objetivo es llegar a situar a los artistas más relevantes de la demarcación en la colección nacional, a la vez que se inicia un proyecto museográfico que dé cabida a los artistas más importantes del área desde los años 70 hasta la actualidad y precisamente la compra de los gobiernos e instituciones a artistas o galeristas obedece a esa voluntad de la que hablamos”.

El MAMT cuenta con una exposición permanente que recoge obras de los siglos XIX y XX y otras temporales. Con la intención de dotar a sus fondos de una capa internacional, se unen lazos con Tolouse o Nueva York. Su continua regeneración también aspira a sumar a sus tradicionales convocatorias como la Biennal d´Art, que se centraba en los premios de escultura y pintura. Estos dos premios se unen ahora y se abre a la admisión de nuevos lenguajes en el arte, “estaban obsoletos y los hemos reconvertido”, recalca el director. Y el cambio de paradigma ha  dado sus frutos ya que se ha pasado de los 40 a 240 artistas en concurso, ya que incluye fotografía,  instalación o técnicas digitales. “Necesitábamos una convocatoria mucho más democrática que abriera las posibilidades a cualquier tipo de artista, sea cual fuere su procedimiento de trabajo y que cumpliera con las buenas prácticas” añade el director.

La inmersión de diversos grupos como la de escolares también sigue otros derroteros con el uso de las TIC. Así el servicio pedagógico del museo ha comenzado la adaptación de sus servicios a formatos digitales para que los colegios puedan descargarlas y realizar las actividades en las aulas con tutorías de las educadoras del MAMT. De igual forma y desde el inicio de la crisis sanitaria, actividades sobre pedagogía o conferencias son emitidas por streaming. Desde 2020 se graba una cápsula de video con la presentación del video por el artista para la difusión en la Web y en las redes sociales.

En cuanto a los visitantes, el MAMT bebe de varios públicos, principalmente turistas pero también colegios, familias y público especializado. Sus cifras han descendido por la pandemia pero antes de ella se situaban en unas 34.000 al año. Nuevos tiempos para un museo que se actualiza y que abre su abanico al empuje de otras expresiones artísticas que concitan a los artistas hace mucho.

ES BALUARD: MIENTRAS LLEGA LA TORMENTA

Del ámbito local al internacional recoge el Es Baluard Museu d´Art Contemporani de Palma, las propuestas de artistas de diversa índole y significado. Con “Mientras llega la tormenta” el artista Mounir Fatmi abre la crítica a la narración que desde una violencia física e intelectual condiciona nuestro presente y futuro. Fatmi tiene un largo currículo de asistencia a foros internacionales y sus instalaciones se enmarcan dentro de la “arqueología experimental”.

En dos caminos basa el Es Baluard su experiencia museística porque también caben los artistas locales con proyección como la de Lara Fluxá que ha finalizado hace unos días. La artista presentó una instalación titulada “Pensar el pie, mover el entorno” donde genera organismos de una “fragilidad extrema” a través del vidrio.

Estos nuevos lenguajes visuales que acoge el museo no son unidireccionales y se trata de habilitar un diálogo con el usuario. Por ello entre sus proyectos está el de ser un “ente productor de nuevos procesos contemporáneos, exposiciones y actividades pero con unos interlocutores a los que no se sitúa como usuarios o público sino como audiencias activas  con quienes construir desde la horizontalidad la cultura y la historia”.

Es Baluard Museu pone en practica esta filosofía a través de programas de educación tanto para neófitos como para usuarios relacionados con el mundo del arte. También ofrece un laboratorio de arte y pensamiento como modo de crear una plataforma de ideas y espacio de pensamiento crítico para vislumbrar la producción cultural como dispositivo de intervención en el cambio social.

El museo recibió 36.715 visitas durante 2021 lo que representa un 48% más que el año precedente ya que 2020 fue restrictivo por el covid. Es Baluard ha recuperado público local que estaba relegado en número respecto a los extranjeros y en lo que respecta a conferencias y seminarios ha aumentado en un 85%.

En cuanto al aporte económico para el centro es de 2.462.759 euros para 2022 y aquí también hay una dependencia pública. Sus patronos son el Gobierno de las Islas Baleares, el Consell de Mallorca y el Ayuntamiento de Mallorca.

EACC: NUEVA DIRECCIÓN

L´Espai de Art Contemporani de Castelló (EACC) cuenta desde hace unos días con nuevo director, Carles Ángel Saurí. Entre sus objetivos, expuestos en su presentación, se encuentran el de hacer del museo un lugar que “cuestione la praxis y los procesos de producción artística contemporánea” recalcando también la necesidad de “potenciar y acompañar la creación artística valenciana y conectarla con los circuitos nacionales e internacionales además de enriquecer la escena local ofreciendo al EACC como un punto de encuentro a la ciudadanía”.

El delegado territorial del Institut Valencià de Cultura -del que depende el EACC- Alfonso Ribes, destacó en esta presentación del director que “estamos ante una oportunidad que nos permitirá reforzar l´Espai como referencia del arte contemporáneo en nuestro territorio”. Según el nuevo responsable del EACC la programación que se elabora es realista y adaptada a las nuevas circunstancias y “con una mirada que debe encontrar otras formas de producción para construir un futuro sostenible”. Todo ello desde “la empatía material, temporal, espacial donde primará la mirada puesta en el entorno más inmediato como es el de Castellón y como punto de encuentro para los centros educativos, actividades didácticas y para las familias”.

El nuevo proyecto expositivo quiere seguir un modelo con perspectiva feminista y abordará  problemas de representación y visibilidad para lo que buscará proporciones de igualdad y priorizará que se involucren las mujeres y la personas no binarias.

VALENCIA: EL”DESCONSUELO” DEL IVAM Y OTROS ESPACIOS

Centrarnos en Valencia nos sitúa en la línea amor-odio por conocerla tan bien y más de referencia. Sus espacios expositivos son variados, algunos mal utilizados, otros con un contenido no acorde con la excelencia del edificio y otros, por fin, en los que se unen cuerpo y alma. El Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM) ha navegado entre dos aguas. Inaugurado en los años 80 con la legislación socialista situó a Valencia en el mapa museográfico internacional debido a su importante colección: el legado del escultor Julio González y la obra de Josep Renau, junto a su magnífica colección articulada en torno a las vanguardias artísticas y el neoexpresionismo de la década de los 80.

A principios del presente siglo comienza una etapa de pérdida de prestigio, con un telón de fondo de las luchas ideológicas. El primer aldabonazo surge con el proyecto de ampliación del IVAM, bajo la dirección de Kosme de Barañano y en un concurso que gana SAANA, dirigido por la arquitecta japonesa Kazuyo Sejima, que obtendría más tarde el premio Pritzker, a la vez que su intervención en el IVAM fue recompensada en el León de Oro de la Bienal de Venecia de 2004. El coste del proyecto era de 40 millones de euros pero fue rechazado por la recién estrenada administración del Partido Popular y la nueva directora del IVAM, Consuelo Císcar.

Según apunta Antonio Madrid Souto, licenciado en Historia del Arte por la Universidad de Valencia, doctorando en la UNED y sobre todo gran conocedor de la historiografía de los museos de Valencia y de las intrigas que se dan en el mundo del arte, “ a pesar de las voces que se alzan para que continúe el proyecto éste queda desechado y uno de los motivos del rechazo es la prioridad que conceden en ese momento las administraciones controladas por los populares a su buque insignia: el Palau de la Música, que se hace con la mayoría de las inversiones de la Conselleria de Cultura, inaugurando la etapa de los grandes eventos que caracterizó a la administración del PP”.

Madrid Souto incide en esa pérdida de relevancia cualitativa con la mención de la revista Lekios que entonces “contaba con unos ensayos que la situaban a la altura de las mejores publicaciones sobre el arte a nivel mundial” y que fue sustituida por la revista del IVAM bajo el mandato de Císcar.

Hoy en día y según las mismas fuentes se intenta poner en valor al museo y es inminente la inauguración de un nuevo espacio que ponga en valor la colección de arte contemporáneo valenciano que albergan sus almacenes. Para ello el presupuesto va creciendo y se pasó de los 9.2 millones de 2020 a los 11,1 € de 2021 de un total de 142 millones presupuestados en la Conselleria de Cultura.

CENTRO DEL CARMEN: SUBIENDO EN EL RÁNKING

El Centro de Cultura Contemporánea del Carmen (CCCC) ha vivido a la sombra del IVAM pero en el último análisis del Observatorio de la Cultura es el primer museo valenciano situado en el ránking, el número 22, cuando el año anterior ocupaba la posición 51; mientras tanto el IVAM se posicionó en el 27 gracias a exposiciones destacadas como “Los exilios de Renau”.

No olvidamos al Museo Valenciano de la Ilustración y Modernidad (MUVIM), un proyecto didáctico que cuenta con una exhaustiva biblioteca que incluye un ejemplar de la Enciclopedia de D ´Alambert y Diderot. La arquitectura de este edificio es de las que evita lo monumental para ponerse al servicio de su contenido, un proyecto ejemplar que sin embargo no se ha visto ajeno a la guerra de museos: la propuesta de utilizar sus salas de exposiciones temporales como sede del IVAM y con una última batalla que enfrentó al director Vicente Company con el anterior director del IVAM, José Miguel García Cortés.

Por último y haciendo un aparte con  Bombas Gens por ser de titularidad privada, nos topamos con La Gallera que podría servir de perfecto ejemplo de cómo se han tratado algunos espacios expositivos de titularidad pública. Gestionado por el Consorcio de Museos de la Generalitat Valenciana, es un edificio del siglo XIX reconvertido en museo pero que por su especial diseño ha contenido exposiciones singulares para ese espacio. La indolencia de las diferentes administraciones la ha abocado a su cierre. Los problemas de su infraestructura y la falta de personal derivados de un irrisorio presupuesto inferior al millón de euros precipitó su alquiler para eventos privados.

MACBA: APUNTES PARA UN INCENDIO DE LOS OJOS

El Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (MACBA) se erige como modelo de exponer arte y de comunicación con los visitantes. Ahora también rellena una laguna indispensable para el presente y futuro de la cultura, la vuelta a lo local, como si de un kilómetro 0 artístico se tratara. Así, a la colección de obras que van desde la mitad del siglo XX hasta nuestros días se suma la realidad cultural del entorno de la ciudad.

Con Apuntes para un incendio de los ojos de Panorama, que termina estos días, se expone una serie de proyectos transdiciplinarios que explora las prácticas y estéticas artísticas en Barcelona. Son obras encargadas a propósito, de producciones recientes y que abarcan variadas disciplinas como pintura, escultura, trabajo con papel, videoinstalación, performance, fotografía y textil.

La primera edición de Panorama es fruto del trabajo colaborativo, intergeneracional y multidisciplinar entre la comunidad artística y el equipo curatorial, con “apuntes” de propuestas artísticas con perspectivas muy diversas. Un ejemplo a seguir en otros municipios.

EDIFICIOS GRANDIOSOS INFRAUTILIZADOS

Desde la perspectiva de conferir a cada espacio su importancia equidistante con su contenido, nos encontramos en algunos municipios con centros culturales que se escapan a usos múltiples y mantenimiento. José Morán, arqueólogo, licenciado en Historia y vicepresidente de la Asociación Científico-Cultural Lebes Universidad de Alicante, recalca que el sector cultural recibió un golpe durante la pandemia de pérdida de 200.000 euros, un 30% de sus ingresos. Este desastre se enfrenta a obras faraónicas que se construyeron en tiempos de bonanza “megaproyectos de políticos cuya estrategia era hacer de la obra su seña de identidad como la Ciudade de la Cultura de Santiago de Compostela o la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia, presupuestado en 300 millones y  que alcanzó los 1.300 millones de euros a su término. O la fallida Ciudad de la Luz de Alicante “donde se nos fueron a los valencianos más de 270 millones de euros”.

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“A este despilfarro va unido el grave problema de dotar de contenidos y personal suficiente y cualificado a las infraestructuras, lo que hace que a veces nos encontremos con edificios que apenas albergan actividades culturales”, dice Morán que añade que todo ese dinero invertido en construcciones bien podrían ser utilizados para aumentar “los exiguos presupuestos en cultura y patrimonio de las diferentes administraciones, mejorar el sector cultural”.

Para el historiador es  de vital importancia dotar de contenidos culturales mejorando la oferta y dotar de fondos suficientes “para reactivar la actividad profesional de creadores, artistas y profesionales de la cultura, un sector tan estratégico social y económicamente y que puedan realizar sus actividades de una manera digna acorde con la importancia del propio sector”.

MUSEO COBRA: CONTRA LA MERCANCÍA

Si hablamos de arte no podemos dejar de nombrar el Museo CoBrA aunque nos pille a desmano de los espacios retratados en este reportaje. Se ubica en Amstelveen a escasos 20 kilómetros de Ámsterdam de cuya área metropolitana depende.

Parece y es el prototipo de lo que debería ser un museo, de medidas pequeñas y con un bello jardín japonés en su interior. Su razón de ser es el movimiento CoBra (acrónimo de Copenhague, Bruselas y Ámsterdam) y ciudades adónde pertenecían los artistas. Su filosofía deriva de la libre expresión del inconsciente, la preferencia por la espontanéidad y el rechazo de teorías previas. Las obras presentes en el museo, junto a las de otros movimientos del arte moderno, salvaguardan un arte que produjo numerosas obras en la posguerra de la Segunda Guerra Mundial en un escaso lapso de tiempo.

Sin embargo, no dejaron terreno baldío y su formulario tuvo continuación pocos años después en el ideario de la Internacional Situacionista. Se trataba de un grupo revolucionario de artistas e intelectuales dedicados a combatir la ideología capitalista y la “dictadura de la mercancía”. Su proyecto era superar el arte contemporáneo para demostrar la falsedad y la superficialidad de la cultura burguesa, criticando la sociedad del espectáculo. Se disolvieron en 1972. Pero dejaron muchas joyas y vaticinaron el futuro. Así Guy Debord, uno de sus fundadores y autor de “La sociedad del espectáculo” ya dejó plasmado a finales de los años 60 que “se distribuye el pensum -pensadores que distribuían el pienso entre el ganado- a través de la pantalla del televisor; todo lo que una vez fue vivido directamente se ha convertido en una mera representación…”el espectáculo es la imagen invertida de la sociedad en la cual las relaciones entre las mercancías han suplantado las relaciones entre la gente”. Vivimos en la sociedad del espectáculo y esto vale para todos. Suma y sigue.

Amaya Marín Mendizábal