ActualidadMontserrat Gascó Alcoberro

¡Si hubiéramos tenido un Correo del Zar, Rusia seguiría en Eurovisión!

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¡Cómo echamos de menos a Julio Verne! Y tanto! Y es que su Miguel Strogoff tardaba lo suyo en ir y venir llevando las ‘últimas noticias’, y de este modo ni daba tiempo a elaborar ninguna fake news ni a que se emprendiera guerra alguna de hoy para mañana.

En la novela de Verne, claro está, se recreaba su contemporaneidad, aquella en la que el correo era transportado a caballo a través de las estepas rusas, en medio de la nieve, y les costaba semanas, una barbaridad, en llegar; ¡Vamos! tal es así, que a punto estuvieron de no enterarse de lo que tramaba el vengativo Iván Ogareff, militar retirado y exiliado, que instigó una invasión de Siberia por los tártaros y que deseaba con todas sus fuerzas acabar personalmente con el Gran Duque, hermano del Zar de Rusia.

Dicho de este modo queda un poco lioso porque el panorama actual es bastante más simple que el de aquél momento, porque a la pregunta de ¿Quién manda en Rusia? solo hay una respuesta ….¡¡Putin!! y es que no solo manda en Rusia, también donde lo considera oportuno. Así que visto lo visto, pues le agradeceríamos que se contuviera y no se extendiera por el Mediterráneo, imagínense que le diera por invadir Benidorm, pues una auténtica puñetería porque encima de la que ha caído con la pandemia cortaría las ganas de vacaciones para este verano y nos  arma una ¡que ‘paqué’!.

Pero es que el libro de Verne tiene cosas tan bonitas como cuando le encomiendan al joven siberiano Miguel Strogoff que recorra a caballo las 5200 verstas (unos 5500 km) que separan Moscú de Irkutsk, que suponen un vasto territorio plagado totalmente de amenazas, con tal de avisar al Gran Duque de la insurrección que se estaba preparando. Para esta gran hazaña, el general Kissof no dudó en proponer a Miguel Strogoff, un valiente joven siberiano, oficial de correos del Zar.

Y digo yo, qué lastima con tantos políticos jóvenes que tenemos. Por ejemplo, Casado que ha viajado por toda Europa, aunque con fines no demasiado nobles, digo que qué pena que se haya ido, un chico vehemente, con fuerte arraigo por la ruralidad, hubiera hecho un papel que ni te cuento montando a caballo y llevando los recados a Zelenski de lo que estaba tramando Putin. Lo cierto es a que Zelenski tampoco le habrá pillado mucho de sorpresa porque llevamos más de un año con lo de las movidas de Bielorrusia, y añadiría que  Trump tampoco se habrá hecho de nuevas porque los buenos amigos se lo cuentan todo.

Sin embargo, lo que no es cuestión de broma ni sarcasmo son las miles y miles de gentes que durante este crudo invierno se han quedado atrapadas en la frontera de Polonia, a las que se van añadir en estos momentos lo que se calcula sobre unos 5 millones de personas que van a huir del conflicto Rusia-Ucrania.

Europa no ha movido ni un dedo ni la mano entera en esto de las migraciones. Diversos son los motivos, entre ellos la economía o la política, que obligan a las personas a salir de su país pensando en encontrar un sitio mejor para vivir.

Decía que en Europa no hemos hecho mucho, y ahora mucho me temo que tampoco haremos más; eso sí, hemos repartido fondos europeos como pipas para multitud de proyectos, bastante cuestionables algunos de ellos.

Y sí, si que es real mi nostalgia de los correos del Zar y también mi pesar de que no tengamos ningún caballista o twittero influencer capaz de cantarles las cuarenta a todos los pseudo-Zares que aspiran en este rimbombante 2022 tecnológico-ecológico-sostenible a jugar a Señores de la Guerra desde una butaca, poniendo en el campo de batalla como soldaditos a los hijos e hijas de los otros. Así que no queda otra que esperar que en las generaciones venideras salga otro/otra valiente Strogoff, porque pocos de ésta no han salido huecos como las avellanas o nueces fallidas, y los de las pasadas están demasiado ocupados con sus puertas giratorias.

¡Hasta aquí, hasta aquí llegan los lloros de los rusos por no ir a Eurovisión! Y es que Europa cuando se pone seria…..

¡Nasdarovia!

Montserrat Gascó-Alcoberro