ActualidadMontserrat Gascó Alcoberro

Derogar Leyes LGTBI y los gruñidos de Louis de Funes

El título puede incomodar  pero no es lo que parece, y por favor déjenme que les explique que incluir al gran Louis de Funes en este contexto es simplemente porque siempre me viene a la cabeza  su gesticulación, repetición de gestos y gruñidos cuando leo alguna información sobre si tal o cual lo primero que quieren hacer al llegar al gobierno es derogar leyes.  

¡Ay! La democracia española, ha sido y continúa siendo testigo sufrido e histórico de estas derogaciones que cuando es la izquierda la que asume el poder principalmente suelen ser leyes relacionadas con el mundo laboral o de carácter social. Por el contrario, cuando es la derecha también les da por cambiar las leyes del trabajo o hacienda pero en sentido contrario a la izquierda claro, pero ellos donde ponen mucho ahínco es en derogar las leyes relacionadas con el aborto o las referentes a LGTBI.

Y es que para la derecha lo del sexo ya parece una obsesión, claro es que muchos de sus ministros en algún momento de la historia han pertenecido al Opus Dei o a otros organismos relacionados con el poder de las religiones.

Por supuesto la izquierda no siempre está acertada (p.e. #LeyIceta o demonizar a los babyboomers por las pensiones), pero oigan al menos no se meten con nuestros gustos sexuales o con los derechos inalienables de la mujer a decidir que hacer con su cuerpo.

Así pues, mi imaginación que es grande e hiperactiva imagina a todas esas personas que llegan al poder y se preocupan tanto por nuestra sexualidad, las imagino corriendo de un lugar a otro, gesticulando o gruñendo como Louis de Funes por si se les ha pasado los plazos para derogar o publicar las derogaciones, y es que deben estar en un sinvivir, terminarán cansadísimos de tanto correr.

Aunque parezca un chiste, y no lo es, el mundo actual parece estar divido en dos, los que les importa un bledo tu sexualidad y los que la quieren gestionar. ¿Pero no habrá más cosas en el mundo en las que ocuparse? Sin ir más lejos, ¿cómo no se nos cae la cara de vergüenza ahora con la ómicron, al darnos cuenta de que hay países que no llegan ni al 1% de vacunados porque no les llegan las vacunas?, y más teniendo en cuenta el gran negocio que ha supuesto la pandemia para algunos.

Fíjense que todos tenemos cosas a solucionar que nos pillan muy cerca, como esos niños que no comen más que una vez al día cuando van al colegio, o esa discriminación laboral que sufren cientos de miles de personas por la edad o el género, o cambiar la nomenclatura de las cosas y modernizar el vocabulario y los términos con los que nos referimos a las personas.

Hace poco con motivo del #3DiciembreDiadelaDiscapacidad, una organización pedía que se elevara al Congreso la petición de cambiar las palabras  degradantes con las que se refieren a la Discapacidad. Pues eso, cambiemos el vocabulario y hagámoslo inclusivo, y también sustituyamos el término #manodeobra  por profesionales, empleados, colaboradores, etc.

Ahuyentemos términos viejunos que recuerdan a tiempos anteriores a la revolución industrial, y dignifiquemos a las personas y sus actividades a través del lenguaje.

También añadiríamos la petición de que se intente derogar las leyes que posibilitan iniciativas que quieren derogar lo inderogable, sobre todo lo que está relacionado con la dignidad social.

Pues nada, que pasen un buen puente, por mi parte rescataré alguna otra película de Funes porque ¡me lo paso genial con este hombre!!

Montserrat Gascó Alcoberro

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