ActualidadEl Turista OriginalLa vida es un Festival

Festivales de cine bajo la pandemia II

Otra vuelta de tuerca (II)

Ahora que ha terminado el Festival de Cine de Cannes, que tanto ha significado de forma amplia en cierta heterodoxia del ámbito cinematográfico, y que  se pliega con intermitencia en los últimos años más a intereses industriales, Paul Verhoeven nos da la sorpresa. Con “Benedetta” vuelve a su cine más transgresor y anticomplaciente y sitúa la historia en la Italia del siglo XVII, afectada por la peste bubónica, un paralelismo involuntario con nuestros tiempos de pandemia. Nuestros festivales siguen sorteando las circunstancias que nos impone el virus y entre el streaming y los controles de salud, el cine sigue vigente atrayendo en diferentes puntos de la geografía española a incondicionales y profesionales.

Sería fascinante pero utópico que el cineasta neerlandés “exiliado” de Estados Unidos por “Showgirls”, difamado y aclamado tiempo después por la misma cinta, dirigiera un festival de cine. No lo hace pero con “Benedettra” ya ha recogido su propia estela de realizador iconoclasta y que tira el lastre de personajes bíblicos para volverlos escatológicos y regresar a su humanidad terrestre. Pero dejemos al denostado-admirado Verhoeven para volver a nuestros festivales y a nuestra pandemia del S. XXI (la primera).

Festival de Cine de Medio Ambiente de Barcelona(SUNCINE)

Aunque pueda parecer que en este tipo de certámenes prima la temática sobre el interés cinematográfico, en el Festival de Cine de Medio Ambiente de Barcelona hay una escala de valores que potencia a los nuevos talentos. “Se trata de que haya un equilibrio entre la calidad cinematográfica, la equidad de género o países emergentes en cine pero tratando de darle un alma y no solo como un hecho ecológico sino como vínculo del ser humano con lo que le rodea”, explica su fundador, Claudio Lauria.

Con sus 28 años de trayectoria presenta una solidez para el argumentario activista medioambiental con las mejores cintas sobre esa propuesta y convirtiéndose en el más antiguo del mundo en su género. Y en estos momentos ya tienen ensayo general bajo los efectos de la pandemia: en 2020 comenzaron una edición extraña que les llevó a forjar planes improvisados que salieron mejor que bien. En unos días crearon una plataforma propia app.suncine.com en alianza con Naciones Unidas y consiguieron interesar a 250.000 espectadores, hecho que evidentemente no hubieran logrado con la asistencia a salas.

La próxima edición, en noviembre, presenta un cartel en la que el planeta Tierra es el protagonista. Su vigencia es formidable ya que se cuestiona si nuestro planeta es una gran escena del crimen. Con este postulado invita a participantes y asistentes a “cruzar la línea” en la búsqueda de soluciones alternativas, sostenibles y positivas tanto en la crisis del medio ambiente como en la de la pandemia.

Festival Internacional de Cine de Gijón (FICX)

Fundado en 1963, el Festival Internacional de Cine de Gijón/Xixón (FICX) es uno de los certámenes cinematográficos más veteranos y reconocidos de nuestro país y del continente europeo, y uno de los tres en España certificados por la FIAPF -Federación Internacional de Asociaciones de Productores Cinematográficos- como “Festival competitivo especializado”, concretamente en “cine para espectadores

jóvenes”.

El FICX se desarrolló el pasado año de forma íntegra online y para la 59ª edición que tendrá lugar del 19 al 27 de noviembre, se prevén muchos visionados en streaming, un método que ha llegado para quedarse. Precisamente es FILMIN el media partner del certamen desde 2017. Se trata de una plataforma especial con contenidos específicos para amantes del cine y libre del yugo multinacional hasta ahora, pero intervenida hace poco por Glovo que esperemos respete esas producciones más independientes de las que hacía bandera la compañía catalana.

En todo caso el FICX se sitúa como festival patrocinado de forma muy importante (el segundo para el Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales (ICAA) y cerca del de San Sebastián. Sus actividades son muy transversales y trata de educar a un público infantil con sesiones para niños o de premiar incipientes creaciones audiovisuales con Academia FICX. Su carta de presentación es “ofrecer una programación inconformista y de calidad que fomente la reflexión sobre las cuestiones más acuciantes del presente, y especialmente pensado para dirigirse a la sensibilidad de un espectador enfrentado a los complejos desafíos del mundo moderno”. Para defender esta idea el FICX se apoyará en el cine español alternativo, en el iberoamericano con la competición exclusiva denominada “Tierres en trance” y el cine europeo al que se subvenciona con el “Premio Europa Joven”.

Tras una edición 2020 totalmente online, para la próxima edición se organiza un certamen “híbrido, combinando la recuperación del festival presencial con público e invitados en sala con una oferta de contenidos online  que nos permitirá mantener la apertura del Festival más allá de nuestros límites geográficos, asumiendo así el reto de continuar la línea ascendente que viene experimentando desde 2017 en varios de sus aspectos fundamentales”.

Para su director, Alejandro Díaz Castaño,” la presencialidad nos seguirá pareciendo siempre un aspecto irrenunciable para casi todos los festivales de cine, entre los que incluyo al de Gijón. Las satisfacciones que un certamen presencial aporta a cineastas, periodistas, público y al propio equipo organizador es incomparable, por no hablar de la dinamización cultural y económica del lugar en el que se celebran. Pero si hay que elegir entre la suspensión de un festival por motivos como la actual situación de pandemia, o poner en marcha una versión online, creo que es preferible salvaguardar el trabajo hecho, no retirar el apoyo a cineastas y películas, y mantener el compromiso con el público sacando adelante una edición virtual. Suspender un festival como el FICX implica dejar a muchos/as profesionales sin trabajo y dejar a muchas películas realizadas con pocos recursos sin un apoyo económico y promocional crucial para su supervivencia”

En 2019 el festival registró 90.000 espectadores y la reconversión en la era de la pandemia multiplicó los visionados y registró entradas en otros actos paralelos como presentación o conciertos. El FICX llega a 2021 condicionado por el ritmo del virus y sus olas y restricciones pero la organización tiene claro que aunque  la vía online se mantiene y amplía su público, el valor primordial sobre el que se trabajará seguirá siendo la asistencia a salas.

Mostra de València-Cinema del Mediterrani- Eduardo Guillot, director artístico.

“Apostamos por un festival en el que haya interacción real entre cineastas y público”

-La Mostra se celebró el año pasado de manera presencial, pero supongo que hubo replanteamientos de programación mientras se preparaba la edición a causa del covid…

-Barajamos diferentes opciones por si en las fechas del festival se mantenía el cierre de salas, pero con la idea de celebrarlo en formato presencial siempre que fuera posible. O cancelar si no lo era; ya lo había hecho Cannes, el más grande del mundo, y no había pasado nada, porque la situación era totalmente excepcional. Claro que valoramos la opción online, pero un festival sin presencia de cineastas e intercambio de ideas con el público no es del todo un festival. Afortunadamente, en las fechas de la Mostra era posible celebrarlo y así lo hicimos, cumpliendo de manera escrupulosa las medidas sanitarias (aforo, toma de temperatura y datos, mascarillas, distancia social…), con menos invitados e incluso teniendo que afrontar un toque de queda cuando el festival ya estaba en marcha, que obligó a cancelar sesiones nocturnas, pero estamos muy contentos y orgullosos de los resultados.

-¿Qué nuevas dinámicas fuerza la existencia de una pandemia al desarrollo de la Mostra en general?

-Sobre todo, adecuarse a las normas sanitarias vigentes en el momento de celebración del festival. También afecta el estado de las fronteras internacionales, porque hay países desde los que se puede viajar y otros que no, lo cual incide directamente en el número de invitados que se desplazan al festival. En nuestro caso, tuvimos que hacer la masterclass de Marina Abramovic en streaming. Fue el único acto que realizamos online, porque nos parecía que el público merecía tener acceso a la artista aunque fuera a través de una pantalla.

-¿Os abrís a la opción del streaming en la próxima edición?

-Si logramos hacer presencial la edición 2020 con la pandemia todavía activa, tenemos la confianza de que las cosas hayan mejorado mucho en el otoño de 2021 y podamos recuperar la normalidad. Algunos festivales en streaming ofrecieron cifras abrumadoras de espectadores, pero tendemos a desconfiar de ellas y, sobre todo, insisto de nuevo en que apostamos por un festival en el que se pueda producir una interacción real entre cineastas y público.

-¿Cuál es el perfil de vuestro público actualmente?¿ha cambiado el usuario de la Mostra?

-El festival nació en 1980 y ha pasado por diferentes etapas, entre ellas una en la que desapareció (2012-2017) como consecuencia de una decisión política. En el momento actual, creo que mantenemos al público que conoció la Mostra en los años noventa y principios de los dosmil, que tiene una media de edad madura, y al mismo tiempo vamos incorporando poco a poco a nuevas generaciones que, en muchos casos, se enteraron de la existencia de la Mostra en 2018, cuando el festival fue recuperado.

-La parada del certamen durante varios años ¿ha supuesto una reconversión de sus contenidos y planteamientos?

-El festival fue cancelado porque el Ayuntamiento de Valencia consideró que se había desvirtuado su esencia original. Nacido como un certamen centrado en los países del Mediterráneo, en los últimos años se había reconvertido en un festival de cine “de acción y aventura” y había perdido la acreditación de la FIAPF. Cuando el actual equipo gestor aceptó recuperar la Mostra lo hizo teniendo claro que la única manera de volver era retomando su filosofía inicial y poniendo el acento en su especificidad mediterránea. Así lo hemos hecho desde 2018. 

-Evidentemente hay un hueco para los films de esta zona geográfica pero ¿esta condición, esta territorialidad no resta la presencia de géneros o subgéneros del cine? Es decir, uno se puede fijar más de donde viene el cine que en cómo es…

-No necesariamente. El carácter mediterráneo le da una personalidad que no tiene otro festival en España, y lo hermana con otros que se celebran en Francia, Túnez, Bosnia, Croacia, Marruecos, Líbano… Las reglas exigen que la película este producida o coproducida por países del Mediterráneo, pero la acción puede transcurrir en Marte, eso no afecta al contenido.

-Cómo veis el tema de las subvenciones a la cinematografía en general o si hay alguna opción para apoyar a pequeños productores o pequeñas salas… Explícame sobre ello…

-En lo que afecta a los festivales, el ICAA tiene unos criterios de valoración para establecer sus ayudas. Una de ellas es que el festival debe haber celebrado tres ediciones seguidas, por lo que el año pasado fue el primero que la Mostra pudo optar a dichas subvenciones. Para un festival con un presupuesto limitado siempre es una buena noticia contar con apoyos institucionales, como en este caso. Otra cosa son los criterios de valoración, que no pueden ser los mismos en una situación de pandemia en la que el número de películas programadas, invitados y asistentes se ve inevitablemente afectado. Me consta que desde el ICAA se está trabajando en adecuar los requisitos a la situación actual.

SEMINCI, SUMA Y SIGUE

El caso del Festival de Cine de Valladollid (SEMINCI), al que ya dedicamos una amplia atención en la primera parte de este reportaje, es paradigmático. Punta de lanza entre los decanos y tumultuosos, el pasado año optó forzosamente por el streaming consiguiendo un éxito sin precedentes. Así lo manifiesta su director Javier Angulo que habla de “paladar de cine” de la ciudad durante esos días. “El online nos ha llevado a una visibilidad extra, a un espaldarazo a pesar de que nuestra marca ya está muy afianzada”..

Aquí Angulo deambula en el origen popular-comecial del certamen en los años 60 y se agarra a ese sector en su desarrollo. Las cifras corroboran un importante potencial económico que se mide por rois, el llamado retorno de inversión, es decir, el coste que tendría la aparición del festival en los medios de comunicación si se insertara mediante publicidad directa, estos supusieron 29 millones de euros en 2020. Angulo asegura que el certamen aporta de un 27 a un 30 por ciento de valor añadido en los ingresos de la capital castellano leonesa.

Año II de la pandemia. En todo caso, con pandemia o sin ella los festivales siguen adelante como instrumento de exposición, venta y vanidad. Con streaming o presencialmente la industria cinematográfica afianza sus productos en estos encuentros, algunas veces de cariz más oficial, otras más rompedores pero como me dijo alguien un festival no es un encuentro “underground” es algo más sistemático e integrado aunque de vez en cuando surjan productos como el de Verhoeven que sigue creando con procacidad personajes como su monja lesbiana, sin caer en clichés aleccionadores, que cada uno le confiera su interpretación. Aire fresco en tiempos de virus.

Secun de la Rosa, de actor a director pasando por Benidorm

En “El Cover” quiero transmitir la idea de los héroes anónimos

– Cuestión principal que te ha llevado a hacer esta película (temática, visión…)

Llevo muchos años escribiendo y dirigiendo funciones de teatro y tenía muchas ganas de pasar al formato cine. Mi primer sueño, y con lo que he crecido, y de lo que he estado enamorado siempre, ha sido de las películas.

Estaba trabajando desde hacía tiempo en un par de guiones y cuando Kiko Martínez de la productora Nadie es Perfecto me brindó la posibilidad de debutar como director, ambos pensamos que la idea de El Cover era percfeta. 

– ¿Por qué un musical?

La idea de los héroes anónimos, de la gente que lucha por sobrevivir, es la que más me interesa. También otros temas como la familia, las herencias emocionales, el arte… y todo eso se daba en el universo de los imitadores, los covers, y la gente que se busca la vida en los hoteles de la costa.

La música es el telón de fondo de la historia y es inevitable. Para mí nada emociona más que un gran tema cantado con sentimiento.

– ¿Y Benidorm te pareció el escenario adecuado?

Sí. Benidorm es perfecto. Todos tenemos en el imaginario un Benidorm, como también todos tenemos la idea, errónea, que todos los que no son número uno y vemos en la tele, son unos fracasados.

Tenía muchas ganas de rendir un homenaje a esos artistas y también de mostrar una imagen bella, incluso idealizada, de Benidorm. Menosprecio el menosprecio.

– Supongo que tu relación con series de televisión te abre un camino para poder comercializar este film.

No ha sido así, la verdad. Creo que el apoyo de Kiko Martínez se debe más a ver mis funciones de teatro y creer en mis historias. En el caso de Amazon, les gustó la idea y nuestra pasión.

En todo caso, ser un actor reconocido por series o por comedia, hace que te juzguen más tu trabajo, pensando que se van a encontrar la imagen que tienen de ti por algún personaje.

Yo siempre trabajo desde lo que me haga crecer, los retos y lo que me emocione.

– La apertura en Málaga con tu película ya es un éxito ¿cómo se acogió allí?

Yo no pude acudir por motivos de salud. Estoy deseando que se estrene el 23 de julio para poder disfrutarla como es debido.

JR de Universal, Kiko y el equipo de Nadie es Perfecto, muchos amigos, estuvieron en la gala inaugural y me mandaron las reacciones tan fantásticas del público. Los aplausos y todas las palabras bonitas.

Los actores que estuvieron presentes Alex Monner, Marina Salas, Carolina Yuste y María Hervás participaron en la gala y leyeron unas palabras mías. Fueron todos muy generosos y fue muy emocionante.

– ¿Te planteas seguir en la dirección, después de la ópera prima vendrá una “secundus”?

En eso estoy. Sueño con hacer una película que esté basada en alguna de mis obras de teatro. En ese universo me siento muy yo.

Pero mi vocación es la de actor, así que seguiré intentando compaginar las dos facetas.

– Y cítame un top de tus películas y directores preferidos.

Ufffff La Noche Americana, Las Noches de Cabiria… Todo Fellini, David Lynch, Almodóvar… Mi “top” sería muy extenso.

Amaya Marín Mendizábal