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El Ombligo de Madrid

Semanas de vértigo, y el mareo persiste junto a la causa porque el terratrèmol, (earthquake o terremoto) político del #4M me tiene en un sinvivir y me ha cambiado la vida.

Y es que vivir junto al mar tiene sus cosas buenas y malas; de las primeras todas, de las segundas sin duda la que peor llevo es el Ombligo de Madrid ¡si! Trataré de explicarme, El Ombligo de Madrid configura la movilidad de este territorio de modo radial por tierra, mar o aire, una ordenación que también se aplica a la política, la economía y la comunicación.

¿Quiere decir esto que tengo algo en contra de Madrid? ¡para nada!! ni contra la ciudad ni contra sus gentes, yo diría como aquél ¡tengo muchos amigos madrileños” y ellos son los primeros damnificados de esta política ombliguista!; pero sí que critico a todos los representantes políticos en activo (asentados mayoritariamente en la capital gata) con los que los ciudadanos de a pie estamos compartiendo este lamentable tiempo de pandemia. A ellos les diría que el espíritu de esta política ombliguista llevada a cabo por todos los partidos desestabiliza y hace tambalear derechos básicos cómo la salud, trabajo, educación y libertad de expresión; añadiría que me resulta difícil de admitir que, en una situación límite, de vida o muerte, cómo la que nos encontramos se descabece un ministerio de Sanidad, que se olvide esa generación que ha muerto de modo miserable en las residencias, que algunos se vayan a Bruselas a boicotear la concesión de fondos europeos o que se juegue al monopoly político con las Comunidades Autónomas, mientras aquí estamos en una tasa de paro de casi el 40% para una juventud que no tiene perspectivas a corto plazo ni de trabajo ni de casa.

También me resulta incomprensible todas las fusiones y adquisiciones bancarias de los últimos 20 años que han concentrado peligrosamente el mercado bancario en unas pocas manos, cambiando los modos de relación cliente-banco, generando escandalosas jubilaciones anticipadas e indecentes despidos masivos, aunque lo más escandaloso sigue siendo que solamente se han devuelto ¿7000 millones de euros? de los más de 70.000 millones que todos los ciudadanos les concedimos para su rescate.

La irresponsabilidad política de la que no nos salvamos ninguno, ya sea por acción o por omisión,  ha provocado en algunos casos un gasto extra de dinero convocando nuevas elecciones y desmantelando el conocimiento y experiencia acumulados de algunos ayuntamientos en un momento de máxima necesidad cómo nunca antes nos habíamos encontrado los hoy habitantes de este planeta, ya que las pandemias anteriores han sido otras generaciones las que las han vivido o han muerto en ellas.

Por otro lado, el Ombligo de Madrid también nos ha acechado a través de los diarios , los más importantes están localizados en Madrid así como lo están también las más importantes cadenas televisivas; y desde luego ambas modalidades de la industria de la comunicación no han mostrado ningún empacho en bombardearnos a través de todas las plataformas de difusión con noticias, discursos y panfletos de todos los partidos que concurrían al #4M, aunque lo más censurable siempre serán esas ‘guerrillas’ donde participan asesores y periodistas ‘difundiendo globos sonda’ lo que vienen siendo unos excelentes precedentes de las fake news.

Y entonces surge la pregunta ¿pero no estamos en un estado democrático? ¡pues eso se arreglaba con el voto cada 4 años!, ahora no podemos confiar ni en eso, ni en los 4 años porque parece que la hucha pública puede sufragar los desencuentros o los insomnios de los políticos que no son capaces de formar un gobierno ¡no puedo imaginar que sucedería en una empresa si un director se negara a trabajar con un consejo de administración o con todos los jefes de departamento! Y lamentablemente parece que algunos profesionales de los medios de comunicación se han subido a la caravana de uno u otro partido a desfilar con ellos y a martillearnos al resto de la sociedad con “lo que pasa en Madrid no se queda en Madrid y se expande a todos los vecinos”.

¿Los vecinos? Los vecinos bastante tenemos con ser el territorio circundante del Ombligo, porque ¿saben ustedes que si viven en Alicante y quieren ir en tren a Málaga a visitar el Museo Picasso primero tienen que coger el que va a Madrid o a Córdoba y después coger otro tren que los lleve a la capital malagueña? Seguro que lo saben porque esta movilidad territorial de corte surrealista y ombliguista se reproduce en todos los rincones de este territorio. Afortunadamente las últimas elecciones visibilizaron eso de ‘Teruel existe’, totalmente cierto y es que existimos ¡muchos más ¡

Y aquí estamos los que vivimos al lado del mar en unas comunidades autónomas que generan una gran riqueza decisiva para el PIB patrio, unos territorios que tenemos una visión internacional sin réplica pues no en vano lo que hoy se conoce cómo Corredor Mediterráneo fuimos de los primeros que acometimos la revolución  industrial y también la social como por ejemplo en el vestir (el primer bikini no lo llevaron en la Casa de Campo) y en el modo de relacionarnos con el exterior, por no hablar que somos de los pocos que hablamos cómo mínimo 2 idiomas, el nativo y el adoptivo y una gran mayoría también incorpora un extra-fronterizo como tercer idioma.

Así pues, confieso mi total desconexión física y emocional en estos dos últimos meses de los medios de comunicación ombliguistas, de las cadenas televisivas ombliguistas que incluso en programas de divertimento nos ‘colaban’ panfletos y discursos electoralistas de un territorio que sólo cubría un Ombligo.

El Mediterráneo ha visto desfilar cientos de culturas y de todas hemos cogido lo bueno (también se ha colado algo malo); y ‘customizando’ una magnífica frase nacida en este mar que adopto y hago mía ‘la amargura de la paciencia se equilibra con la dulzura de su fruto’; y de este modo espero acerbamente un nuevo mapa logístico y de movilidad además de una política menos supeditada al Ombligo.

Montserrat Gascó-Alcoberro