ActualidadEva HernándezOpinión

5 respuestas sobre el futuro de la formación tras el coronavirus

La pandemia del covid-19 ha azotado al conjunto de la humanidad y, todos nos preguntamos, cómo será nuestro futuro cuando todo esto haya evolucionado y nos hayamos recuperado de la debacle económica mundial.

¿Volveremos a las aulas o las formas digitales se imponen para quedarse? ¿La tecnología sustituirá a los encuentros físicos entre alumnos? ¿Cómo se están adaptando las escuelas de negocio de nuestro país? Y la pregunta clave; ¿Cuál es la tendencia?

1.- ¿El contacto físico es reemplazable en la Educación?

La Educación, sea escolar, universitaria o ejecutiva, crea momentos memorables en las personas. Me dedico a impartir formación senior en escuelas de negocio diversas y, concluyo que la formación es como el arte; se acude a consumirlo – en parte – por socializar.

Uno de los retos que nos presenta la tecnología es conseguir que alumnos socialicen y generen networking a través de las pantallas, sin tacto ni relación. Además, otro de los caminos que debemos explorar es la habilidad de emocionar, sacudir profundamente al alumno y hacerlo vibrar. Esta acción parece difícil, pero es sencilla. Cuando un alumno, sea del perfil que sea, es capaz de percibir que la formación no es más que compartir experiencias enriquecedoras para la vida laboral – que impacta en la personal – el resto es pan comido.

Y es que un bosque es para la Madre Naturaleza, lo que un aula es para la Educación.

2.- ¿Seguiremos estudiando lo mismo?

Una de las enseñanzas que nos deja la pandemia es que nos hemos dado cuenta de que dependíamos de países como China, para muchos productos como el suministro de mascarillas y productos sanitarios, algo que está cambiando y estamos tomando las riendas de nuestra propia autosuficiencia para abastecernos de los productos esenciales (lo que llamamos “evitar la hiperglobalización”).

Estos cambios, provocarán modificaciones en los patrones de la formación ofertada, que estará más encaminada a sectores en auge: energías renovables (ante el peligro de la erosión del valor del dinero con impacto en el petróleo), ciudades de “15 minutos”, ciudades inteligentes – smart cities – que fomenten la proximidad, ciberseguridad, las relaciones colaborativas entre vecinos y un ecosistema básico para futuros contratiempos.

También deberemos formarnos en un nuevo paradigma financiero, apoyado en la autoridad pública democrática, con las finanzas y especulación como siervo y no como rey, algo que evitará la deflación global en el mundo y la toma del poder el manos de ese 1% privilegiado o “rentista” de la riqueza. También en criptodinero como forma de mantener el anonimato de nuestras transacciones. No nos olvidemos de la tecnología, inteligencia artificial y robotización en la industria, y como no, en la vida formativa.

3.- ¿Se transformará digitalmente la formación?

Inevitablemente si, aunque no totalmente, y nos tocará aprender a tocar la guitarra desafinada o, directamente, moriremos por obsolescencia.

Desde siempre, el ser humano ha tratado de adaptarse  a los cambios. La digitalización existe desde hace años, incluso los smart contracts y el blockchain – eso de lo que todo el mundo habla ahora como si fuera la panacea y el top del trending topic. Pues, debéis saber que ya existía y se hablaba de ellos en la desaparecida revista “Extropy” por el creador de Bitgold Nick Szabo” en los ¡años 70!, pero no ha sido hasta este momento en el que no hemos desarrollado de forma vertiginosa sus bondades en la formación.

Tal y como sucedió con el glorioso concierto de jazz en la Ópera de Colonia por Keith Jarret Jerret, quien se encontró con un triste y pequeño piano desafinado en el escenario y lejos de pensar que el concierto sería un fracaso de magnitud bíblica, aprendió a tocar de una forma diferente con él, con otro estilo, más matices. Como lo que nos toca hacer en esta etapa de “nueva realidad”, en la que no tenemos la guitarra más perfecta del mundo, pero tenemos que aprender a tocar otro estilo musical.

Ahora casi todos usamos Zoom y otras aplicaciones para mantener formaciones o videoconferencias, mientras que antes gastábamos tiempo y recursos en estar presencialmente en ellas. Desde mi punto de vista personal, he ganado en conocimiento y tranquilidad, pero la digitalización de la formación convivirá con las formas presenciales. Ante todo queda la persona, el contacto y las relaciones.

4.- ¿Es la formación on line/tipo Netflix el futuro?

 Lamento decir que no, habrá otras formas. Y aquí os contaré una reflexión más profunda de por qué no y puede ser hasta peligroso.

Tanto Google como emagister registraron un gran incremento de búsquedas de cursos online desde la segunda mitad de marzo 2020, pero considero que el mercado está muy quemado de los famosos “Webinar”.

Todos nos hemos lanzado a ofrecer formación en línea en directo, teníamos Webinar que nos salían por las orejas y ahora lo que buscamos son sensaciones formativas más vivenciales. Si no se pueden tener en persona, tendremos que innovar para tenerlas de forma digital.

En las escuelas de negocio más prestigiosas, han adaptado sus programas Master estrella presenciales a forma B-learning (mezcla del fallido blended y online), para estar preparados  ante un invierno pandémico, y para alcanzar la conciliación personal y laboral de los candidatos. Antes era inimaginable que sucediera algo así, pero han visto las ventajas de ofrecer una formación de calidad por medio de clases en directo (la wow room de ie business School, por ejemplo), en la que los sentidos nos llevan a la clase tradicional. Tampoco es de extrañar encontrar sistemas que mezclan clase presencial, mientras desde una gran pantalla asisten alumnos en remoto, networking virtual, quedadas posteriores…

Durante este tiempo de cuarentena, nos hemos/han mal acostumbrado a una variedad de productos formativos a la carta, sin esperas, bajo nuestro absoluto control. Que quiero ver una serie, selecciono incluso los tramos, los horarios, la pospongo porque en 15 minutos tengo yoga por Teams con una profesora de vivos en Instagram, y así todo el día si queremos.

¿De verdad es tan malo aburrirse? ¿Qué consecuencias puede traer disponer ilimitadamente de contenidos?

Evidentemente la abolición del aburrimiento o de la disponibilidad conlleva reacciones. Es imposible llenar nuestro espacio con todo lo ofertado, sin caer en la ansiedad.  Sin embargo, tener el control de nuestro tiempo produce el efecto contrario, además resta valor a la formación y al contenido convirtiéndolo en trivial e innecesario y deseando volver a patrones Premium presenciales selectivos y seleccionados y en los que el control no es total por nuestra parte.

Pero hay un hilo de esperanza ya que, el contenido más visitado tiene que ver con la cocina, bricolaje, etc… hechos que me hacen pensar que no está todo perdido, que aun buscamos el fallo, lo imperfecto, la paciencia y, en definitiva; la puerta al aburrimiento.

 

5.- ¿Aumenta la importancia de la comunicación no verbal?

 Relacionarnos por una pantalla ha aumentado el interés por la comunicación PNL y lenguaje no verbal, ya que no disponemos del ingrediente esencial en la comunicación; La comunicación no verbal. Supone más de 2 tercios de nuestro lenguaje y eliminarlo (gestos, tono de la voz, etc…) hace que el usuario deba prestar mucha más atención a la pantalla y acabe agotado.

Además, las relaciones virtuales deben hacerse artificiales para que parezcan naturales, Si quiero verme buena cara, tengo que maquillarme y si quiero que se me escuche mejor, tendré que modular la voz levantando el tono o bajándolo.

Al no disponer de esa “tercera realidad o dimensión”, una parte de nosotros se distrae con más facilidad y cae en la tentación de pequeñas desconexiones, consultar el móvil o los mensajes, etc… que es algo que no haces con tanta facilidad en la comunicación presencial.

La tecnología ha querido cubrir estos males con nuevas formas de inteligencia artificial que alertan al profesor de quien está atento, interesado o activo en la clase virtual hasta el punto de detectar los verdaderos intereses del asistente o materias que necesita. También se detecta cansancio para que el profesor pueda hacer una pausa según la necesidad de los alumnos.

Hace poco me preguntaron sobre técnicas para enfrentarse a un cliente enfadado o una persona agresiva, incluso como detectarla. La teoría del “ojo predominante”, los 3 síes, “la mirada dulce” nos puede ayudar en momentos como este, pero muy difíciles de aplicar en la pantalla. ¿Qué es la técnica del ojo dominante? Hagamos el gesto de bostezar ahora mismo. Sí, bostece con todas sus fuerzas. Habrá visto que un ojo se mantiene más abierto que otro; ese es su ojo dominante, con el que debe mirar para aseverar, convencer o atacar y del que debe guardarse si necesita una conversación cómoda.

Y es que la vista, uno de los sentidos más importantes, por encima del oído, en la comunicación, es algo fundamental para la formación en línea, descubriendo todo un mundo de posibilidades y herramientas tanto para enseñar cómo para aprender.

Nuevos tiempos en Educación, una lucha entre contenido rápido vs programado, entre el contacto físico y la innovación virtual, ¿Quién ganará? ¿Acaso debe ganar alguien más que las personas?

Eva Hernández Ramos

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