ActualidadEva HernándezOpinión

Covid-19 y salida de la zona de confort

He tenido el honor de participar en la tertulia “Recuperación” que modera Montse Gascó con la colaboración del Turista Digital y el Gastrohotel RH Canfali. Una tertulia que bien podría definir como “tertulión” que rima con ilusión, con reconstrucción y, por qué no, con corazón.

Estamos viviendo unos momentos tan históricos como duros, que podremos superar desde una doble perspectiva;

  • Desde la emotividad; con el recuerdo a todos aquellos que hemos perdido y con la construcción de una nueva carta social, el valor de lo humano y la conexión con la naturaleza.
  • Desde la motivación; Con la positividad de afrontar una nueva realidad laboral y social, en la que entran en juego las nuevas tecnologías.

No puedo dejar de parafrasear a Kant, al preguntarme si los desarrollos digitales que han venido para quedarse podrán sustituir completamente a las personas o nuestro contacto físico:

Las cosas pueden siempre cambiarse por algo equivalente y por eso tienen un precio de mercado. Pero que las personas no deben ser jamás un mero instrumento para una u otra finalidad. Porque su carácter irrepetible les hace sencillamente insustituibles. Y ello les otorga esa dignidad indisociable del ser humano.”

Lo digital solo sustituirá a lo humano si lo supera en prestaciones.

  • Valor de lo humano.

Y es que, la primera enseñanza que nos deja esta pandemia es el indudable valor del ser humano y de las cosas esenciales, esas que no se pueden sustituir por otras simplemente porque tienen valor, y no un precio.

Recuerdo la frase de muchos ancianos cuando les preguntan como están, y todos echan de menos “Que alguien vaya a verlos o les toque”. Cuando nos tocan baja el cortisol, la hormona del estrés, y tendemos a relajarnos. El ser humano está programado para sentir desde la vista, el tacto y el oído, por ese orden y si fallan estas cosas, es cuando empezamos a desestabilizarnos.

Durante el confinamiento y también ahora, echamos en falta el contacto, el abrazo y es a lo que más damos valor, por encima de las cosas que nos preocupaban previamente.

  • Vivir con menos.

Algunos hemos aprendido a vivir con menos dinero, menos justificaciones y menos dependencia a lo material. Hemos sido felices durante meses con un pijama y unas zapatillas, el ir a la moda se dejó un poco atrás. Se comenzó a notar con la subida de la compra online de objetos para el hogar, decoración, deporte y bienestar.

Comenzamos a dar valor a los pequeños detalles, a consumir en comercios de proximidad y a las charlas esenciales con los amigos. De cierta manera volvimos a ser niños y vivir en el presente.

Y es que la felicidad es como una gran mentira. Epicuro ya decía que los humanos éramos muy torpes para elegir la felicidad y muy buenos amargándonos la vida. Nuestro cerebro está programado para la supervivencia, archiva y recuerda lo negativo, lo positivo genera un esfuerzo extra y atención especial. Y eso es lo que debemos trabajar para alcanzar la felicidad y superar esta situación.

  • Cambio en las formas de trabajo.

Mucho se ha hablado de la transformación digital, cuando en realidad lo único que existía eran “flores y pájaros”, adornos y mucha palabrería, ya que la verdadera transformación es la que estamos sufriendo en estos momentos.

La normalidad del mundo digital ha venido para quedarse, como sucedió en su día con la irrupción del vehículo a motor modificando todo el escenario de transporte del momento (allá por 1913 en Nueva York) – algo calificado como “meteorito tecnológico” y que produjo nuevas oportunidades.

El teletrabajo ha afianzado el trabajo en remoto, la formación online ha provocado la reinversión en publicidad de las antiguas inversiones en locales y aulas. Aunque, eso sí, el alumno prefiere el contacto humano, por su valor esencial.

“Lo digital solo superará a lo analógico si lo supera en prestaciones”. El teletrabajo lo supera la mayoría de las veces, nos ahorramos gastos operativos y largos trayectos de transporte para llegar al trabajo a sentarnos frente una mesa de ordenador – tal cual podemos hacer en casa. Sin embargo, una clase, una reunión… siempre nos traslada ese calor humano irreemplazable – y yo que me alegro.

  • Salida de la zona de confort:

Suelo decir desde hace un tiempo que, las crisis son oportunidades. No debemos nunca pensar que van a perjudicarnos, ya que lo que creemos que nos perjudica es simplemente la salida de nuestra zona de confort, que es muy necesaria para la evolución.

Desde que el hombre es hombre, ha tratado de simplificar su vida – desde el descubrimiento de la rueda hasta los avances más punteros.

La transformación digital se basa en simplificar – ya tuvimos la propia transformación “relacional”, como hemos visto en redes sociales como Instagram, Tinder o Tik Tok (frente a Facebook o redes que requieren más texto), pero ahora nos toca la complicada; la laboral y vital.

Incluso la literatura histórica nos ha mostrado la debilidad de la zona de confort con “Caballo de Troya” y la destrucción de un pueblo por la confianza en sus muros infranqueables e indestructibles hasta que llegó aquel “virus”, producto de la idea de Ulises.

Muchos hemos pensado que nuestro bienestar era imperturbable, pero este tiempo nos ha enseñado que sí lo es y debemos replantearnos nuestra escala de valores. Ahora más que nunca pienso que vivíamos en una jaula de cristal ajenos a que podíamos perder todo en cuestión de segundos. Hemos de vivir el día a día y dejar de pensar en el futuro, o el pasado.

  • Sálvese quien pueda

Las consecuencias de la pandemia afectan a todos, en todas las escalas y niveles sociales. Desde luego la extrema desigualdad social era insostenible y chocaba con la teoría del Estado de Derecho, poco concebible si no existe un Estado de bienestar.

¿Realmente generará esta pandemia una revolución social a nivel mundial?

Pienso que puede ser una muy buena oportunidad para desechar dogmas que dábamos por ciertos y diseñar entre todos la nueva realidad, más solidaria, más humana y a su vez, tecnológica – ya que los tres conceptos hay que entenderlos relacionados entre sí.

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